11/05/2013

#859

Evitaba mirarme a los labios porque caería en la tentación, pero siendo más lista que él, impedía que pudiera ver más allá de mi. Movía la cabeza al son de sus palabras, buscando la salida de aquel beso desesperado. Pero no podía más. Se acercó furtivamente y sin darme cuenta, mi lengua ya luchaba con la suya. Nuestras caderas se fusionaron. Me aprisionaba contra la pared sin dejarme libertad de movimiento. Me giró, quedándome de espaldas a él. Sumergió sus manos bajo toda mi ropa, buscando lo que más ansiaba de mi. Al tocarme algo se desató dentro de mi. Un calor intenso que llegaba hasta cada parte de mi cuerpo. Quería más y él podía presentirlo. Sentí la suave penetración, y con ella, llegaba mi alivio. Podía ver el reflejo de mi cara en el espejo empañado por mis silenciados gemidos. Sentía sus manos recorriendo mis caderas con ansia. Buscaba mi mirada con la suya en aquel retazo de cristal emborronado. Quería ver el placer rebosando por mis pupilas. Placer que yo ocultaba mordiéndome los labios.