12/08/2013

#862



Y correr, correr sin mirar atrás, sin miedo a tropezar, sintiendo el roce de la hierba en tus rodillas. La vista se te nubla y comienzas a sentir el rocío en tu piel. Las gotas de lluvia cuelgan de tus pestañas, pero no puedes parar de huir. ¿De qué?¿Hacia donde?

Sólo son preguntas que se agolpan en tu cabeza, y que con cada paso que das, se disuelven un poco más.

Tu alma comienza a desnudarse. Por fin sabes quien eres, no necesitas buscar más, ahí estás tú, al final del camino. Esa persona que tanto has buscado, que tanto has echado de menos los últimos tiempos.

Quizá necesites alejarte de lo que conoces para saber quién eres.